jueves, 1 de enero de 2015

COMUNIDAD Y ESCUELA




¿Cómo puede cooperar la comunidad con la escuela?
Todos de cierta manera formamos parte de una comunidad, que talves poseen características distintas pero que al final siguen siendo lo mismo, pues compartimos varios objetivos en común. Por ejemplo, como niños queremos ir a la escuela, aprender cada letra,  contar, hacer amigos, compartir con personas de otros lugares que van y vienen a la escuela, como jóvenes queremos desarrollar actitudes en conjunto con otros, queremos divertirnos, aprender de nuevos conocimientos que cada día nos llevan los maestros al aula, compartir intereses con los demás, y como adultos buscamos que nuestros hijos asistan a la escuela y que adquieran conocimientos, unos conocimientos que no solo se queden en eso, sino que los ayuden a protegerse en la vida, que ayude a superar nuestras limitaciones, si es que las tenemos, que cooperen con el desarrollo de nuestro entorno, y que sean, en conclusión, personas de bien.

Los docentes buscan esto mismo, cada día se levantan con la cabeza fresca, atrayendo buenas vibras y queriendo que todo eso que buscamos se haga realidad, y a cambio tener, una satisfacción del deber cumplido.


Padres y docentes comparten el mismo objetivo: educar a los alumnos. Pero a veces el camino que toman unos y otros para conseguirlo difiere de forma sustancial y es contradictorio. Para alcanzar la misma meta, el centro debe favorecer la participación de los progenitores y proporcionarles los medios necesarios para estrechar los vínculos con los miembros de la comunidad educativa, y con la comunidad donde viven estos niños y jóvenes. La cooperación es fundamental para que el desarrollo académico del estudiante sea coherente. Los padres han de implicarse en el funcionamiento de la escuela y participar en las actividades comunes que se propongan, porque los padres son parte de la comunidad, y la comunidad forma parte importantísima de esa labor educativa que queremos que funcione y que deje buenos resultados.
La comunidad comparte la responsabilidad de la educación de hijos y alumnos casi igual o más que los miembros de la escuela en sí. Las dos partes deben cooperar y relacionarse para que la trayectoria académica del niño se desarrolle de forma coherente y en una misma dirección. Aunque no lo creamos cuando la comunidad se integra, la escuela se solidifica.
Todas las investigaciones y estudios realizados en torno a las relaciones entre la comunidad y la escuela ponen de manifiesto que mantener un vínculo estrecho y de participación tiene un importante impacto en los resultados educativos del estudiante. Se debe considerar entonces la cooperación de la comunidad, los docentes y centro escolar como una herramienta efectiva para frenar el fracaso educativo y alcanzar el éxito académico.

Cuando todos estamos unidos por un mismo propósito los estudiantes mejoran sus calificaciones, tienen una actitud más favorable hacia las tareas escolares y una mayor autoestima, además tienden a cometer menos errores que puedan transformar sus vidas de una manera diferente a la que queremos lograr.
¿Cómo logra nuestra escuela  que los padres, docentes, alumnos y la comunidad en general se integre a esta labor?. Bueno, lo primero que tenemos que lograr es hacer sentir a los padres que son parte integrante del centro educativo, asignarles trabajos dentro de la escuela, tener un trato personalizado con ellos, avisarles de forma escrita de las actividades que realiza la escuela e invitarlos cordialmente. Si los padres se integran tenemos la mitad de la comunidad ganada, y así mismo ganaremos la otra mitad pues ellos mismos serán nuestros altavoces y encargan de correr la voz.
La escuela es responsable del desarrollo e implantación de canales de participación familiar que faciliten el contacto entre padres, docentes y dirección, más allá de las tutorías u otros encuentros formales habituales: talleres, escuela de padres, fiestas escolares o charlas de profesionales, y como en este caso un congreso comunitario, entre otros. Es importante que estas actividades se planifiquen en horarios y fechas en los que puedan participar un mayor número de integrantes, sin que tengan que desatender sus obligaciones laborales.

Así que les invito a tener las ganas suficientes para llevar a cabo esta labor tan bonita como lo es integrarte a la escuela de tu hijo y hacer con ello que la comunidad entera se entere que no es tarde para cambiar la situación tan difícil a la que se tienen que enfrentar nuestros hijos al salir a las calles día tras día.
Cambiemos de actitud para poder cambiar la sociedad en que vivimos, dale esa oportunidad a tus hijos, y ellos sabrán después como seguir retribuirnos y seguir la cadena con los nuevos integrantes de la comunidad.

                                                 Escrito por Gringilda Cordero Báez



6 comentarios:

Gringilda CORDERO BAEZ dijo...

Estoy realmente emocionada y con más ganas de seguir siempre adelante

Modesto Federico dijo...

El trabajo esta bien formulado con relacion a como se puedes integrar la comunidad a resolver desde la escuela, sugiero a que lo lean, ya que le puede ser mucho provecho

Francina Rosario dijo...

El buen desarrollo de nuestros hijos en la sociedad, no es tarea única de los docentes, sino de nosotros como padres también.

Jazmin Nolasco dijo...

me gusto mucho, Es un llamado a la esperanza, al trabajo en equipo y sobre todo a nunca olvidar que lo principal para el desarrollo es la educacion.

Gringilda CORDERO BAEZ dijo...

Total y absolutamente de acuerdo, muchas gracias por sus comentarios

RAFAEL dijo...

Exelente articulo...DIGNO DE UNA PUBLICACION EN CUALQUIR PERIODICO DE CIRCULACION NACIONAL.

Siempre me he preguntado porque los padres no se integran de una manera activa al trabajo en el recinto donde sus hijos están recibiendo las herramientas para desarrollar las aptitudes que le harán hombres y mujeres de bien y auto suficientes.